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Antier me dí cuenta de uno de los privilegios que más he dado por sentado en mi vida.
... "Soy y he vivido como una princesa"... "En mis entornos no suele haber niños"... "A mi si me gusta vivir bonito"... "Un día en un taller y al otro día a bailar"...
Esas son las frases que salieron de mi boca en estos últimos días y que contrastan con la realidad de las últimas semanas.
La disonancia se incrementa a medida que pasan los días y veo mi plato más lleno de compromisos, de necesidades ajenas y de pendientes que en realidad ni son míos...
¿Qué necesidades, carencias o creencias espero cubrir actuando así? ¿Quién se beneficia de estos comportamientos? Y ¿por qué parece tan fácil olvidar los principios del ejercicio de mi libertad cuando hay personas que "amo" involucradas?
Estoy consciente de que es un rol de género arraigado, que es necesidad de control y ansiedad, que nadie me está pidiendo ayuda y que mucho menos me corresponde dar algo que no me fue solicitado.
Tiro la piedra a mi relación actual con una persona que enaltese los roles de género tradicionales y que además tiene relaciones interpersonales complejas, lo que favorece y triggerea comportamientos que se que son vicios y que ya he trabajado antes por desmantelar.
Y como antes, asumo esta responsabilidad y me comprometo a ejercer mi libertad desde el amor propio y el respeto a mis seres queridos, reconociendo que ninguno de nosotros está indefenso y todos tenemos el derecho a vivir las consecuencias del ejercicio de nuestras libertades.
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