Penúltima noche del año

 Es la penúltima noche del año, estoy en unos cojines en el suelo de la casa de mis abuelos, tengo ansiedad y no dejo de pensar en tu traición.

Es algo en lo que pienso todos los días desde octubre del año pasado, llevo un año tres meses con este pesar en mi espalda y las arrugas en mi frente cada vez se hacen más notorias.

Sigo dejando pasar los días a pesar de este dolor porque soy una persona acostumbrada a vivir con malestar emocional debido a mi neurodivergencia. 

En el último mes tú has insistido, después pues de ir a ver la casa de mi difunta abuela (enorme casona) que quieres un futuro conmigo, pero no podemos ni siquiera planear unas vacaciones juntos. 

Quisiera decirte lo que siento, pero tengo miedo a que me ignores, a que me invalidez, a volver a pasar por esa violencia que es parte de tus rasgos de personalidad.

Hoy quisiera cortarme las venas, colgarme de una viga, abrir el gas y dejar de sentir; o al menos adormecer mi existencia con drogas y series mientras mi ansiedad revolotea al fondo de mi pecho.

PERO, hoy (un poco a mi pesar) antes de intentar dormir me voy a abrazar, así como abracé a mi madre hace rato. Voy a respirar, así como le repito al mundo que lo haga. Y voy a intentar dejar de rumiar, de darte un valor que no es tuyo. 


Comentarios

Entradas más populares de este blog

Agujero

Confianza

Dysport