Salvavidas (parte 2)

Después de la tempestad llegó la calma y ahora no solo veo tierra firme, la siento bajo mis pies.

Esa arena suelta que se siente en las puntas de mis dedos me da esperanza, se que estoy a pocos metros de la orilla.

Se que puedo nadar sola a partir de aquí. 

Respiro profundamente, tomo la decisión y suelto mi salvavidas...

La orilla me espera. 

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