Mi pechito no es bodega
Recordé las últimas palabras que me dijo aquella mujer a la que llamé mi hermana por casi 12 años, vieja amiga, tenías tanta razón.
Saber que estás, ahí, como una sombra en un día nublado, tenue.
Saber que estás, hablarte y sentir que quién me vea pensará que he enloquecido.
¿Es verdad que cuento con tu oído? ¿Tu escucha? ¿Tu empatía?
Mi pecho no es bodega, pero como guarda cosas que necesito que alguien me ayude a sacar...
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