El arrebato de hoy no me había pasado nunca

 Hoy exploté, te vi y exploté. No pude ver tu cara burlona sin sentirme desconocida, arrebatada, ofendida, angustiada, perdida y ansiosa. Furia me invadió. Tanto tiempo sin verte vieja amiga, sin sentirte, sin dejarme poseer por tus bondades vengadoras. 

Y a pesar de tenerla de mi lado, volví a ignorarle y abracé a Miedo, ese Miedo que me tiene tan adicta a ese ser que me manipula desde mis heridas para buscarlo, a pesar de tener a Furia pidiendome a gritos tomar mis cosas e irme. 

Escuché atenta mientras Miedo me recuerda lo incómoda que me hace saber que estaré sola, como si los sucesos de mañana fueran algo poco significante. 

Quisiera tener la capacidad de decidir por mi bien y no por complacer, pero aún no puedo con eso, a los únicos que ya no busco complacer es a mi familia, pero sigo dejando al resto del mundo influir en mis límites y consideraciones. 

Optaré por rendirme esta noche, ya estoy aquí, dejaré de hacer pelear a Miedo y a Furia por mi atención, porque, por ahora, tengo espectadores. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Agujero

Confianza

Dysport