Renuncio

 ¿Has despertado en las mañanas pensando en que la quincena puede estirarse un par de meses? Yo sí, todos los días desde hace 9 meses. 

¿Has regresado a tu casa llorando o en disociación al terminar tu jornada laboral? Yo sí, todos los días desde hace 9 meses.

¿Has puesto en la balanza tu salud mental o tus obligaciones como servidora pública? Yo sí, todos los días desde hace 9 meses.

Mi dolor de cabeza, mi desazón emocional tiene nombre y apellido: Alma Delia Viveros Ruiz. Una mujer con una cantidad admirable de conocimientos pero un corazón tan cruel como el de un carcelero medieval. 

Que nos tiene bajo el yugo de un contrato de 4 meses, sobreviviendo a base de desprecios en un entorno laboral que deja tanto que desear que la gente va y viene como si de estación del metro se tratara. 

¿Por qué sigo ahí? Por dos cosas: la primera, mi amor por la rama de estudio que elegí y la segunda, el sueldo que es de los mejores en la secretaria de salud del estado de Veracruz (al nivel de esclavos al que nos reduce este hermoso sistema). 

¿Por qué no fui a trabajar hoy? Porque estoy a un poco de amor propio de tomar mis plantas y liberar mi alma a través de un ¡Renuncio!. 

¿Miedos? Quedarle mal a esas buenas personas a cargo de las unidades operativas, que requieren de alguien que se preocupe por sus procesos y sus carencias. 

¿Ventajas? Libertad, aunque sea un poco de esa falsa libertad a la que tengo derecho desde mis privilegios. Autocuidado, fundamental para no enloquecer en estos tiempos.  

¿Desventajas? Arrepentimiento por dejar perder un sueldo competitivo y un horario que igual poco se me respeta por lo mucho que viajo. 

... En fin, aún no he tomado una decisión... Ya veremos qué depara abril...



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